Entrevista
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28/07/2025

Susana Mora: "la ingenería agronómica es una puerta abierta a infinitas posibilidades"

Susana Mora descubrió en la ingeniería agronómica una carrera técnica con infinitas posibilidades. Su trabajo como asesora y diseñadora de proyectos le ha permitido actuar en sectores tan diversos como la agricultura, la ganadería o la sostenibilidad ambiental

Desde que descubrió la Ingeniería Agronómica, Susana Mora supo que no era una carrera más: era una puerta a infinitas posibilidades. Su perfil técnico y su vocación por la biología y el desarrollo rural la han llevado a especializarse en la asesoría y diseño de proyectos, una labor que combina ciencia, sostenibilidad y cercanía con las personas.

"Estaba entre la biotecnología, la biología o alguna rama de ingeniería". Pero fue una conversación fortuita —con la madre de una amiga— la que le abrió los ojos a una opción que no había considerado: la ingeniería agronómica. Al investigar un poco más sobre la titulación, Susana se encontró con un universo de posibilidades que cruzaban todas sus inquietudes: ciencia, tecnología, desarrollo sostenible, medio rural y alimentos.

Durante sus años en la Escuela, comprobó lo que había intuido: se trataba de una formación profundamente multidisciplinar, con aplicación real a todo el proceso agroalimentario, desde la producción primaria hasta la distribución, la investigación o la innovación. Al terminar los estudios, tuvo claro que no quería especializarse en un solo campo. Quería moverse, colaborar con distintos perfiles, aportar soluciones y trabajar con una perspectiva integral. Por eso se volcó en la asesoría y en el desarrollo de proyectos en los sectores agrícola, ganadero y agroindustrial. También en planes de sostenibilidad y mejora ambiental, una de sus grandes motivaciones.

Mujeres líderes, pero con cuentagotas

A lo largo de su carrera, centrada especialmente en la provincia de Málaga, Susana ha trabajado con profesionales de perfiles muy variados. Pero si algo le ha llamado la atención es la escasa presencia de mujeres en los niveles más altos del sector agroalimentario. “La verticalidad sigue muy presente”, afirma. Aun así, destaca el papel de algunas ingenieras agrónomas que lideran proyectos innovadores de producción ecológica o en ámbitos de investigación aplicada, especialmente en Andalucía.

Pese a esa brecha, Susana percibe una transformación palpable. “Cada vez más mujeres están al frente de explotaciones, participan en programas de innovación o asumen cargos de representación rural”, explica. Según ella, ese cambio se debe en parte a la labor de muchas cooperativas, asociaciones agrarias e instituciones que han apostado por visibilizar y apoyar a las mujeres del sector a través de formación, redes profesionales y asesoramiento especializado.

Preguntada por lo que distingue a una ingeniera agrónoma frente a otros perfiles en el mercado laboral, Susana lo resume así: versatilidad. “Nuestra formación abarca desde la biotecnología hasta el desarrollo rural, pasando por la digitalización del campo, la seguridad alimentaria o la cooperación internacional”, señala. Y esa amplitud, combinada con una mirada técnica y rigurosa, permite adaptarse a entornos muy diversos y complejos, anticipar retos y proponer soluciones sostenibles.