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19/06/2026

“Nuestra formación es única: el ingeniero agrónomo español tiene una visión que fuera no existe”: Julio de la Rosa Jurado

Julio de la Rosa, Premio Columela 2026, referente internacional en el sector del agua

Desde Córdoba hasta Manila o Abu Dabi. La trayectoria de Julio de la Rosa demuestra cómo la ingeniería agronómica española puede liderar proyectos internacionales en uno de los sectores estratégicos del futuro: el agua.

Julio de la Rosa Jurado, director para Oriente Medio de ACCIONA Agua, ha construido una carrera que demuestra hasta qué punto la ingeniería agronómica puede liderar sectores tradicionalmente dominados por otras ramas técnicas. Su trayectoria —que lo ha llevado a empresas como Isolux Corsán o Abeinsa Business Development— y su inclusión en la lista Global Meets Local 2024” de Forbes Middle East lo han convertido en un referente para la profesión. Este año, la Fundación Andaluza de Ingenieros Agrónomos le ha otorgado el Premio Columela de Ingeniería Agronómica 2026.

En esta entrevista, Julio reivindica el valor del ingeniero agrónomo, la potencia de su formación y el enorme futuro que tiene el ámbito del agua para quienes hoy la estudian.

“El agua siempre fue mi sitio”

Julio creció en Córdoba, muy cerca de la ETSIAM, y asegura que: "el prestigio de la Escuela fue determinante". Pero su vocación venía de antes: su padre tenía una fábrica de hielo y desde pequeño entendió que el agua es un proceso industrial en sí mismo.

Cuando descubrió que dentro de la ingeniería agronómica podría formarse en: procesos, tecnología, microbiología, química o tratamiento del agua, ..., lo tuvo claro: “Era un mundo que encajaba conmigo, y a partir de ahí, ya no hubo vuelta atrás”, recuerda.

“Somos la única ingeniería que integra procesos físicos, químicos y biológicos”

Julio lo explica con una claridad que asombra:

“La ingeniería agronómica es la única que aborda de forma integral los procesos físicos, químicos y microbiológicos que intervienen en una planta de tratamiento de agua.”

Los procesos de filtración, decantación, aireación o digestión anaerobia tienen su origen en la industria agroalimentaria. Y la formación agronómica —hidráulica, química orgánica, microbiología, procesos industriales, estructuras o electricidad— encaja de forma natural en el sector del agua.

“Cuando sales al mercado te das cuenta de que puedes analizar un perfil hidráulico, interpretar un unifilar eléctrico y entender un proceso de filtración. Y eso sorprende. Muchos no creen que una sola persona pueda manejar todo ese espectro”.

Para Julio, precisamente ahí reside una de las grandes fortalezas del ingeniero agrónomo: una formación holística que permite entender el proceso completo.

“No estamos mejor posicionados porque no se conoce realmente todo nuestro potencial”

¿Por qué, entonces, el ingeniero agrónomo no ocupa más espacio en el sector del agua? Julio lo resume en una palabra: desconocimiento.

“Cuando dices que eres ingeniero agrónomo, muchos te asocian solo a la producción agraria. No imaginan que detrás hay estructuras, instalaciones eléctricas, caminos, procesos industriales o ingeniería… Tenemos que explicar mejor lo que estudiamos”. Además, asegura, que la formación en ingeniería agronómica no es igual en todos los países, sino que España es de los pocos que cuentan con una visión 360º del sector.

En muchos países, el “agronomist” está vinculado exclusivamente a la producción agropecuaria. Por eso, cuando Julio participa en reuniones técnicas internacionales, muchos se sorprenden al verlo discutir sobre líneas piezométricas, transformadores o membranas de ósmosis inversa. 

“Piensan que es algo vocacional, no que forma parte de nuestra formación reglada. No se imaginan el potencial que tenemos”.

“La economía circular necesita ingenieros agrónomos”

Julio identifica tres grandes ejes que marcarán el futuro del agua:

  • Reducir pérdidas en redes y sistemas de distribución
  • Reutilizar agua y fangos tratados
  • Incorporar nuevas tecnologías y modelos predictivos

Y en todos ellos, el ingeniero agrónomo tiene un papel protagonista: “En agricultura se consume entre el 75% y el 80% del agua en España. La eficiencia, el reuso y la gestión inteligente son claves. Y ahí tenemos una ventaja competitiva enorme”.

Su trayectoria confirma que la ingeniería agronómica no tiene fronteras y que la formación de los ingenieros agrónomos españoles sigue siendo una de las más completas y versátiles del mundo.

"Tenemos que saber que nuestro conocimiento nos permite desarrollarnos personal y profesionalmente en cualquier parte del mundo. Yo, ahora, estoy en Manila o en Abu Dabi, porque mi formación, experiencia y ganas de seguir creciendo me lo permiten. Y cualquier agrónomo también puede hacerlo. A mí me encantaría que se animasen a intentarlo, porque transforma la forma en la que resuelves los problemas cotidianos", asegura.

Julio de la Rosa es, sin duda, un ejemplo de cómo los ingenieros agrónomos pueden aplicar su formación al ámbito de la ingeniería dentro y fuera de nuestras fronteras.