Entrevista
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07/07/2025

Ana Barrón, ingeniera agrónoma: “Podemos calcular estructuras, diseñar instalaciones y dirigir obras. Y es importante que se vea”

La ingeniería agronómica también se construye desde la base, con cálculos estructurales y una combinación perfecta que aporte valor al sector agroalimentario

A medio camino entre Córdoba, Málaga y Granada, y con una trayectoria ligada desde sus inicios al diseño y ejecución de proyectos, Ana Barrón representa un perfil técnico, decidido y apasionado por la ingeniería en su forma más pura. Desde su estudio propio, continúa demostrando cada día que la ingeniería agronómica también se construye desde la base.

Con una fuerte vocación por las ciencias, Ana Barrón tenía claro que su camino pasaba por la ingeniería. Lo que no sospechaba al principio es que encontraría en la agronómica la combinación perfecta entre el cálculo estructural y uno de los pilares fundamentales de la vida: la alimentación. “Quería seguir resolviendo problemas, diseñando y aplicando ciencia. La ingeniería agronómica me ofrecía eso, además de trabajar con la base de todo: el alimento.”

Desde su etapa como estudiante, comenzó a compaginar clases, becas y prácticas en estudios de ingeniería. De hecho, su primer trabajo llegó incluso antes de finalizar la carrera. Tras su paso como jefa de obra y su etapa formativa de doctorado, hoy lidera su propio estudio, donde desarrolla proyectos de ingeniería agroalimentaria, direcciones de obra, estudios ambientales y más. 

Una de las realidades que Ana no esquiva es la baja presencia de mujeres en su sector, sobre todo en los ámbitos ligados a la construcción y la obra técnica. “En proyectos y dirección de obra seguimos siendo muy pocas. Pero sí hay más presencia femenina en administración, calidad, o docencia universitaria, donde también he conocido grandes profesionales.” A pesar de los avances, reconoce que persisten barreras estructurales y estereotipos que dificultan el acceso de las mujeres a ciertos niveles de responsabilidad, algo que, poco a poco, va cambiando gracias al ejemplo diario de tantas profesionales que están liderando en empresas, laboratorios, explotaciones o centros públicos. “Cada vez somos más en los puestos técnicos y de gestión. Pero sigue siendo necesario visibilizar que las mujeres también dirigimos obras y resolvemos problemas técnicos. Y hacerlo bien es importante para todas y para la sociedad.”

Desde su experiencia, Ana defiende que una ingeniera agrónoma aporta una visión global, resolutiva y técnica que permite abordar con eficacia retos complejos. Pero además, cree que el valor añadido está en la perspectiva que cada mujer aporta a un ámbito donde no siempre ha sido visible. “Las ingenieras agrónomas mostramos que también podemos liderar desde el diseño, el cálculo o la ejecución. Y eso cambia mentalidades, abre caminos y educa en igualdad.”

En un momento en que la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y la innovación tecnológica son esenciales para el futuro, Ana cree firmemente que la ingeniería agronómica seguirá siendo una pieza clave. “Nuestra profesión siempre será esencial. Trabajamos con la alimentación, que es la base de todo. Y ahí estaremos nosotras también.”