Entrevista
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18/09/2025

María José García Luna: una nueva generación de ingenieros agrónomos con visión de futuro

Premio al mejor expediente de fin de grado y recién colegiada en el COIAA, representa a una nueva generación de ingenieros agrónomos que combina vocación, esfuerzo y compromiso, trabajando con ilusión en proyectos que integran sostenibilidad, innovación y visión global para el futuro del sector.

La historia de María José García Luna refleja cómo la ingeniería agronómica puede transformar vocaciones y abrir caminos profesionales. Su paso por la universidad le mostró la riqueza de una disciplina clave para el futuro: capaz de unir ciencia, sostenibilidad e innovación con una mirada global al sector agroalimentario.

Del bachillerato a descubrir la agronomía

María José reconoce que la ingeniería agronómica no era su única opción al terminar bachillerato. “Me atraían la biología o la biotecnología, que parecía lo más novedoso. Nadie me había explicado bien en qué consistía nuestra profesión. Pero cuando investigué y vi que integraba matemáticas, ciencias naturales y resolución de problemas, decidí probar y me enamoré de la carrera”.

"En la ETSIAM (Córdoba), donde he estudiado, he sentido simpre el cariño y la cercanía de la Escuela y he tenido la suerte de contar con muy buenos profesores que me han transmitido su pasión por el sector, haciéndome valorar aún más esta profesión. Siendo una de las profesoras que más me ha marcado María del Carmen del Campillo, actual directora de la Escuela y tutora de mi TFG, cuya implicación, consejos y forma de hacer crecer a los alumnos han sido claves para mí".

Una especialidad con vocación práctica

En su formación, María José eligió la rama de Hortofruticultura, Jardinería y Paisajismo, aunque desde el principio tuvo claro que completaría su formación con el Máster. Quería tener una visión más amplia y también profundizar en gestión de proyectos. Durante la carrera descubrí que me atraía tanto el trabajo de campo como la planificación y el diseño. Además, yo quería ser ingeniera agrónoma y este era el camino para conseguirlo”.

Su interés por los cultivos leñosos la llevó a realizar prácticas en IFAPA, con investigaciones en frutos secos, y a centrar tanto su TFG como su TFM en este tipo de cultivos. Más tarde, en las prácticas de máster, trabajó en TodoOlivo con producción de olivar. “Siempre me ha llamado la atención la asesoría técnica, pero también me motiva mucho la gestión de proyectos, porque te permite tener una visión global y aportar soluciones innovadoras”.

La profesión desde dentro: sostenibilidad y visión amplia

Recientemente, María José se ha incorporado al Ayuntamiento de Puente Genil. Allí trabaja en diversos proyectos, relacionados con infraestructuras verdes o caminos rurales. Me ilusiona mucho ver cómo mi trabajo tiene un impacto real en el territorio. Creo que la carrera nos da esa mentalidad resolutiva y abierta”.

Sobre la profesión, tiene claro que los ingenieros agrónomos aportan un valor diferencial: En todo lo que hacemos está presente la sostenibilidad. Esa visión, unida a la eficiencia económica y al uso de nuevas tecnologías, nos convierte en profesionales muy completos. Tenemos conocimientos de suelo, energías renovables, planificación territorial... Eso nos permite adaptarnos y aportar en muchos ámbitos, desde lo rural hasta las ciudades”.

El papel del Colegio y la ilusión por el futuro

Su colegiación en el COIAA llegó tras recibir el premio al mejor expediente. “Me parecía una oportunidad interesante para estar informada de cursos y ofertas de empleo, pero también por sentirme parte de un colectivo. Creo que el Colegio es un apoyo fundamental, porque nos conecta con la profesión desde el inicio”.

Consciente de los retos laborales, María José ve en el futuro una gran oportunidad: Se habla mucho de la falta de ingenieros agrónomos y es cierto. Eso demuestra que nuestra profesión es necesaria y que tenemos un campo enorme por recorrer. Yo me siento ilusionada y preparada para afrontar los retos que vengan”.

“Es un momento dulce para los ingenieros agrónomos”

Al cierre de la entrevista, María José comparte una reflexión que resume su visión: "Mi recorrido profesional apenas ha comenzado, y aún me queda mucho por aprender, por eso quiero seguir formándome con la convicción de que en cada decisión difícil, en cada error y saliendo de la zona de confort estará mi verdadero progreso. Me siento ilusionada y preparada para afrontar los retos que me depara mi carrera. Creo que es un momento muy dulce para los ingenieros agrónomos, ya que somos imprescindibles para asegurar la sostenibilidad de la producción de alimentos, reduciendo costes y aumentando la productividad, sin olvidarnos de cuidar los recursos naturales. Todo ello es posible gracias a la aplicación de nuevas tecnologías y al potencial que nos ofrece la inteligencia artificial, la clave para estar preparado para el futuro".