Macarena Benjumea decidió estudiar Ingeniería Agronómica por vocación propia. Su interés por comprender el funcionamiento del sistema agrícola y su deseo de contribuir a su mejora la llevaron a elegir una carrera que, desde el inicio, la retó y la fascinó a partes iguales. "Me atrajo el desafío de trabajar con los recursos naturales, los cultivos y los sistemas productivos que son fundamentales para nuestra sociedad", explica. Hoy, con experiencia tanto en el asesoramiento técnico a agricultores como en la investigación aplicada, su visión del sector es amplia y profundamente transformadora.
Su trayectoria comenzó en el asesoramiento técnico a productores de frutos rojos en Huelva, un sector clave para la economía andaluza. Allí conoció de primera mano los retos del campo y acompañó a cooperativas y empresas en la aplicación de técnicas para mejorar el rendimiento y adaptarse a exigencias normativas cada vez más estrictas.
Con el tiempo, Benjumea dio el salto al ámbito de la investigación, donde actualmente trabaja en proyectos centrados en sostenibilidad, eficiencia y agricultura de precisión. "Mi objetivo profesional es seguir contribuyendo al desarrollo del sector agrícola, combinando ciencia, tecnología y compromiso social", afirma con convicción. Durante su recorrido, ha coincidido con otras ingenieras agrónomas que lideran desde ámbitos diversos: certificación, calidad, exportación, y también en investigación. "Muchas están generando conocimiento de alto impacto y colaboran activamente con el sector productivo", destaca.
Para ella, el papel de la mujer en el sector agroalimentario está viviendo una transformación real. Aunque reconoce que aún persisten desigualdades, el cambio es evidente: "Las mujeres están dejando atrás roles secundarios para liderar explotaciones, innovar y emprender".
Como profesional, Benjumea subraya que una ingeniera agrónoma se distingue por su formación multidisciplinar, que le permite entender el ciclo productivo de forma integral y aplicar herramientas tecnológicas avanzadas. “Tenemos la capacidad de adaptarnos a múltiples roles dentro del sector y aportar valor desde la técnica, la sostenibilidad y la gestión”, afirma. Además, reivindica la visión social y ambiental propia de la agronomía, un elemento cada vez más imprescindible en un sector que debe ser competitivo pero también responsable.